Durante la primera semana de 2012, la capital nariñense celebra una de las fiestas más grandes del sur de Colombia, donde la alegría de todo un pueblo se ve reflejada en la transformación que vive San Juan de Pasto, durante seis días.
Durante el Carnaval queda prohibida la tristeza, el mal genio, el aburrimiento y el estrés. Todo es alegría, amistad, parranda y diversión.