Desierto de la Tatacoa




El Desierto de la Tatacoa, la segunda zona árida más extensa de Colombia después de la península de la Guajira, es uno de los escenarios naturales más atractivos de Colombia que ocupa 330 kilómetros cuadrados de tierra de color ocre y gris con pincelazos del verde de los cactus.
La Tatacoa o el Valle de las Tristezas, como la llamó en 1538 el conquistador Jiménez de Quesada, por los rastros de deterioro que notó en su territorio, no es justamente un desierto, sino un bosque seco tropical. Su nombre “Tatacoa” también se lo dieron los españoles, remitiéndose a las serpientes cascabel y no, como se podría pensar, a las culebras inofensivas de color negro. Como lo revelan los científicos, la Tatacoa durante el Período Terciario fue un jardín con miles de flores y árboles que poco a poco se ha ido secando para convertirse en un desierto.
Esta región semiárida que se encuentra localizado al norte del Departamento del Huila, a 38 kilómetros desde la ciudad de Neiva en Colombia y 10 kilómetros de Natagaima en el Tolima. Es un rico yacimiento de fósiles y es un gran destino turístico.
Se puede visitar el museo paleontológico que cuenta con más de 700 piezas fósiles, importantes para nuestro enriquecimiento intelectual.
Por otro lado en las horas de la noche pueden observar un estupendo espectáculo del cosmos por medio del observatorio astronómico la tatacoa, que con ayuda del experimentado astrónomo Javier Fernando Rua se podrá disfrutar de los distintos fenómenos que suceden a diario en el universo.
Se puede aprovechar el desierto también con el ámbito de esparcimiento y recreacional con novedosos y particulares estaderos con piscinas de aguas manantiales naturales que han tenido un proceso de súper filtraje y en este obtienen los minerales de la tierra, que fácilmente pueden utilizarse con beneficios medicinales.
Por su variada producción agrícola y la confluencia de culturas, la gastronomía del Huila es abundante y diversa. Las recetas, que se han transmitido de una generación a otra y que forman parte de la identidad cultural del Departamento, atraen a los turistas en busca de sabores propios de la cocina tradicional huilense. Entre las preparaciones más representativas se pueden destacar: Bizcochos de achiras, masato, asado huilense de marrano, envueltos de mazorca, mazamorra, mojarra frita, cocido huilense, sancochos.
No hay condiciones de horarios para visitar los atractivos de la región, pero es aconsejable fraccionar los recorridos en el desierto para evitar el inclemente calor del mediodía y también para disfrutar del espectáculo celeste en las noches y de las charlas de Javier Rúa en el Observatorio Astronómico.
En San Agustín existen una gran cantidad de hoteles, hostales, hospedajes y residencias para el alojamiento de los turistas, estos varían según el gusto, su ubicación, los servicios, su calidad y sus costos.